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Archivos Mensuales: enero 2013

6 meses

Hace ya 6 meses que llegué a Senegal. Seis meses durante los cuáles me he sentido receptiva, apática, alegre, sola, fuerte, impotente y en alguna ocasión triste.

Pero sobre todo, cada uno de los días de esos 6 meses, han empezado sabiendo que sería diferente al anterior y que me traería emociones y detalles distintos y nuevos. Un cúmulo de estímulos que te hacen que cambie tu corazón y que no vuelvas a ser el mismo. Te haces más fuerte, más independiente. Quizá te puedan ver más insensible o más egoísta, pero la realidad es que aprendes a construir un muro a tu corazón para aprender a vivir viendo ciertas cosas a tu alrededor.

Es curioso. Cuando llegas aquí desnudas tu alma y cambias ciertas cosas. Aprendes, meditas…y llegado un tiempo, tienes que aprender a protegerte de la impotencia de no poder cambiar algunas cosas.

Todas las semanas, solemos ir a la Poupunnière de Medina. Un pequeño oasis en el caótico Dakar donde se encuentran acogidos unos 80 niños. Bebés que no tienen quién les de un achuchón, unos mimos. Estos niños son mi debilidad.

Unas “bolitas” que apenas han vivido unas horas/días cuando llegan. Que sonríen cuando les haces unas carantoñas, que te abrazan o se abalanzan sobre ti cuando te ven… y ya saben lo que significa llorar sin que nadie les escuche y que ya saben lo que es no ser consolado. Duro para un niño tan pequeño.

Cuando estás ahí, a veces nos preguntamos si servirá para algo. Sólo entonces el muro que has construido a tu corazón se cae y te das cuenta que sí sirve estar con ellos: les ayudas a que no se sientan solos. ¡Ojalá pudiéramos hacer algo más!

Me siento afortunada de haber tenido unos padres y de tener la relación tan buena que tengo con ellos. Por eso, te invito a que pares en tu ajetreo diario y les dediques un momento. Si los tienes cerca, dales un abrazo…y si no… dedícales un ratito para pensar en algún buen momento que hayas pasado a su lado. ¡Seguro que te cuesta elegir! Siéntete feliz, porque tú sí los tienes o los has tenido y porque seguro que están a tu lado.

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Publicado por en 31/01/2013 en Día a día, Personas

 

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Feliz 2013

Manglares

Mis queridos lectores… hoy os deseo un muy feliz año 2013. Espero que hagáis frente a los desafíos que vengan en este año con fuerza y ganas. Yo llevo estos días pensando cómo enfocar el blog. Hay una idea que me ronda la cabeza… pero no sé  si aceptar el reto de colgar una foto al día, ¿Qué os parece? O seguir escribiendo de vez en cuando mis vivencias… no sé…

De todas formas, perdonadme, porque hoy no quiero hablar en términos de esperanza, ni de sueños. Hoy estoy cansada. No harta, no. Cansada. Cansada de ruidos, de colores, de gente por todos lados. De un país y una ciudad verdaderamente caótica. Cansada de decir una y mil veces lo mismo, de repetir siempre las mismas conversaciones, una y otra vez.

De subirme a un coche donde consumes todo tu desayuno en el estrés que te produce ver cómo el chofer mira su teléfono móvil o busca la emisora de radio que le gusta mientras adelanta a camiones y sortea a la gente que cruza la carretera en tropel.

Ayer vi una película que os recomiendo. Se llama “El exótico hotel Marigold”. Y en un momento de la película, en el que me identifiqué con la narradora, dice así:

 “Creo que pronto me acostumbraré a esta tormenta de bocinas y vendedores. ¿Hay algún otro lugar en el mundo donde se produzca semejante agresión a los sentidos? 

Los que ya conocen el país, resuelven sus asuntos sin problemas. Pero no es sencillo preparar a los no iniciados para tal profusión de ruido y color. Ni para el calor, el movimiento, el continuo hormigueo de multitudes. 

Al principio te sientes abrumada ante tal agresión a los sentidos. Pero poco a poco te vas dando cuenta, que es como una ola. Si te resistes, te derriba. Si te zambulles en ella, llegas nadando al otro lado. Este es un mundo nuevo y distinto”.

Y sin embargo, a quien le gusta bañarse en el mar sabe que irremediablemente al intentar coger una ola puedes tragar agua y hundirte durante unos segundos en el agua dando vueltas y más vueltas. Hasta que vuelves a subir para coger aire y volver a intentar coger otra ola.

Porque este país tiene muchas cosas buenas, y otras no tan buenas. Algunas que terminan siendo debilidades, que hacen que te agotes y que te quitan las ganas de subir a la superficie.  Porque este es un país que te exige estar al 101% y si en algún momento te relajas e intentas disfrutar…

Hoy me declaro en huelga, de pensar y de sentir. En huelga de un país donde todo el mundo es frágil. Donde detrás de cada sonrisa existe una o varias pérdidas. Y donde conoces gente que de repente no está.

Quizá eso es lo que he aprendido hoy. Aprendamos a vivir sintiéndonos agradecidos cada día. En este país, la vida no es un derecho si no un maravilloso regalo.

 
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Publicado por en 09/01/2013 en Día a día

 

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