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Una impresión cuando llegué a Dakar

18 Oct

Hace un rato me asomaba desde nuestra terraza para ver si veía a Álvaro llegar. Oía a un niño llorar. Quizá sólo fuera un berrinche, quizá fuera que estaba enfermo  y le dolía algo. Es todo tan posible aquí…

Te dan ganas de salir corriendo, de buscarle y de consolarle. De decirle que todo va a salir bien. De buscar un médico…y de curarle. ¿Quién sabe? Quizá sólo tiene un constipado… quizá le ha sentado mal algo que ha comido del suelo…

Y entonces te das cuenta. No puedes. No puedes tranquilizarle. De la misma manera, que no puedes arreglar la vida de tanta gente que vive aquí, cada uno con sus circunstancias. El otro día, por ejemplo, Emma (nuestra señora de la limpieza) me contaba algunos problemas que tenía para mantener a su marido, a sus cuatro hijos y a su propia señora de la limpieza; lo habían pasado muy mal. Yo la miraba y la escuchaba, intentando que estuviera a gusto hablándome, pero sin poder hacer nada por ayudarle. Y te das cuenta; no eres un salvador, eres totalmente prescindible. Estás aquí porque un cúmulo de circunstancias de la vida te ha hecho llegar hasta este punto del planeta.

Y te das cuenta de que con su mirada depositan en ti toda su esperanza, ya que al ser blanco les puedes sacar de la pobreza. Y tú sólo, como individuo, y desde la humildad de una sola persona, no puedes hacer nada. Te sientes pequeño, impotente, sin energía para luchar contra tanta gente. Tanta gente que se acomoda en la seguridad de su hogar… sin mirar hacia afuera.

Lentamente, mientras oigo el lloro de un niño en la calle, me doy cuenta. Quizá no pueda salir corriendo para tranquilizarle… pero a lo mejor pueda hacer algo. Algo que ayude a niños como él a no llorar. A lo mejor puedo hacer algo…desde mi pequeñez y con mis limitaciones…que ayude a esos pequeños a no pasarlo mal…

Hace un rato miraba hacia la calle. Hay tantas cosas por hacer… tanta necesidad… y no sé por dónde empezar… 

¡Pero ya he encontrado una solución! Os la contaré en el próximo post…

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2 comentarios

Publicado por en 18/10/2012 en Día a día

 

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2 Respuestas a “Una impresión cuando llegué a Dakar

  1. Basilio Rodero

    18/10/2012 at 15:36

    ¡Jo, Almu! ¡Qué bonito! Me dan ganas de salir a la calle y decir a todo el mundo que eres amiga mía, que yo soy amigo tuyo y que no saben lo que se pierden por no conocerte, por no leerte. No sé que escribirás en tu próximo post, pero me da igual, porque ya he leido éste… y creo que lo reeleré varias veces más.

     
    • aldelatorre

      19/10/2012 at 07:52

      ¡¡¡¡Muchas gracias Basilio!!!! Un besazo enorme

       

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